
Fantástico criminal de folletín, con supervillano tecnológico, autómatas e invisibilidad
El Último Vampiro es la secuela folletinesca de Los Vampiros del Aire. Su villano, Lord Pety —también grafiado Lord Petty—, jefe de la banda de criminales voladores de la serie matriz, escapa de la cárcel y reemprende su guerra contra las fuerzas del bien con un arsenal considerablemente ampliado. Porcel lo resume sin economía: «¡Hay que ver cómo se las gasta Lord Pety, el fantástico criminal! Ha creado para sí un traje-armadura que le permite volar guarecido de pinchos […]; le sirven varios autómatas voladores hechos a su imagen y semejanza; es capaz a voluntad de hacerse invisible, de electrocutar a distancia, de conjurar extrañas sombras con cuernos».
Frente a él, un grupo de héroes juveniles. Porcel menciona a un archienemigo llamado Toby; las fichas catalográficas de la saga matriz nombran a los hermanos Carlos y Marcos Bon, muchachos vinculados a la policía londinense, sin aclarar si continúan en la secuela. Los títulos de las entregas conservados —El armario de los cadáveres, El subterráneo del terror, El castillo maldito, Las cuatro paredes mágicas— dan la medida del registro: decorado gótico de folletín al servicio de una trama de persecución criminal.
Lord Pety pertenece a la estirpe europea del fantástico criminal, no a la del justiciero enmascarado. Su genealogía es folletinesca y cinematográfica: Fantômas (Allain y Souvestre, 1911), que marca el tránsito del villano gótico decimonónico al criminal moderno; los seriales de Louis Feuillade —Fantômas (1913), Les Vampires (1915), del que Canellas toma directamente la iconografía de la banda voladora, y Judex (1916), concebido como «un Fantômas honrado»—; y el Dr. Mabuse de Fritz Lang (1922), arquetipo del genio criminal megalómano. Con todos ellos comparte guarida-castillo, disfraz, inventos fabulosos y ambigüedad moral.
La comparación más precisa es la que formula el propio Porcel, y apunta hacia adelante, no hacia atrás: «Parece un antecedente del futuro Spider de la Fleetway británica, pues como aquel, éste es genio gótico del crimen, vive en un castillo, es fecundo inventor y tiene un archienemigo, el joven Toby, que si pudiera le aplastaría el cráneo a pedradas». El Spider de Fleetway (Ted Cowan, Reg Bunn y Jerry Siegel; revista Lion, 1965-1969) llegaría treinta años más tarde. Conviene subrayar qué significa esa comparación y qué no: es una constatación de parentesco morfológico —dos criminales-inventores góticos con la misma silueta narrativa—, no una tesis de influencia. No hay ninguna evidencia de que Fleetway conociera el folletín de Marco.
La misma cautela vale para Batman. Manuel Barrero conecta a los «vampiros» voladores con el proceso general de bestialización del criminal que en los pulps norteamericanos de los años treinta desembocaría en el murciélago de Bob Kane. Es una observación sobre un fenómeno de época compartido, no sobre una influencia demostrada del personaje español en la creación de Batman.
El folletín se publica en Editorial Marco, la casa barcelonesa fundada en 1924 por Tomás Marco Debón y especializada en cultura popular a diez céntimos: folletines, tebeos de humor y aventuras, cuentos, cromos, dirigidos a un público «deseoso de escapismo pero de escaso poder adquisitivo». Canellas Casals se incorpora hacia 1931 y se convierte en su director literario y guionista casi exclusivo, firmando —siempre sin firma— entre 1932 y 1936 una serie de folletines fantásticos que constituyen el núcleo del género en el tebeo español prebélico: El Corsario X, Un viaje al planeta Marte, El Titán de los Mares, Mack-Wan el Invencible, Khun Zivan el Terrible, Los Vampiros del Aire, este El Último Vampiro y, cerrando el ciclo, El Círculo Rojo (1936), truncado por la guerra. Su concepción de lo fantástico es acumulativa —un desfile de prodigios— y sistemáticamente indiferente a la coherencia interna, rasgo que esta secuela lleva al extremo.
Las cubiertas son de Marc Farell i Jorba (Sabadell, 1902-1982), ingresado en Marco en 1925 y colaborador de la casa durante más de veinte años; su trazo de tintes góticos define la iconografía visual de toda la saga. Firmaba a veces como «Kif». Tras la guerra abandonó el tebeo por la ilustración de libros y la pintura, y cayó en el olvido hasta que Dionisio Platel le dedicó en 2024 el primer estudio biográfico extenso, en el monográfico de Tebeosfera por el centenario de Marco.
La obra se adapta a cómic en las páginas centrales de Don Tito bajo el título El Vampiro Invisible, en los últimos números de la cabecera; la adaptación concluye en 1934 cuando Marco cierra la revista. Esa fecha es el argumento decisivo para descartar la datación de 1935 que circula en algunas fuentes: una adaptación no puede preceder a su original.
Es una de las obras peor conservadas del catálogo fantástico de Marco. No existe ficha de colección propia en Tebeosfera; la catalogación disponible es la de La Tercera Fundación, que registra quince entregas frente a las dieciséis que cuenta Porcel, y les asigna una fecha «(1930)» que la propia ficha marca como aproximada y que conviene leer como marcador catalográfico. No hay reedición comercial moderna del folletín —a diferencia de la saga matriz, reeditada en cuaderno en 1940, 1949 y en facsímil parcial por Comic-MAM en 1990—, y los ejemplares originales son rarísimos.
El rescate crítico de la obra se debe casi enteramente a Pedro Porcel, en Superhombres ibéricos (Edicions de Ponent, 2014), y a los trabajos de Tebeosfera: el artículo de Barrero «Los vampiros del aire. El miedo a la tecnología» (2009) y el monográfico nº 25 de 2024 sobre Editorial Marco. Esta concentración de fuentes en un solo especialista es el principal límite de todo lo que hoy puede afirmarse sobre el título.
Porcel Torrens, Pedro (2014). Superhombres ibéricos. Castalla (Alicante): Edicions de Ponent. 312 pp. ISBN 978-84-15944-25-6.
Porcel Torrens, Pedro (2010). Tragados por el abismo. La historieta de aventuras en España. Castalla (Alicante): Edicions de Ponent. ISBN 978-84-96730-53-3.
Barrero, Manuel (2009). «Los vampiros del aire. El miedo a la tecnología». Revista Tebeosfera.
Tebeosfera nº 25, 3ª época (31-III-2024), monográfico dedicado a Editorial Marco en su centenario, con textos de Pedro Porcel, Manuel Barrero, Dionisio Platel, Paco Baena y Agustín Riera.
Platel, Dionisio (2024). «Marc Farell, un auténtico titán del dibujo». Tebeosfera nº 25, 3ª época.