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Aventuras de Papel
Archivo de narrativa española
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Editorial Marco 1933 — 1934 Fantástico criminal /Ciencia ficción

El Último Vampiro

Fantástico criminal de folletín, con supervillano tecnológico, autómatas e invisibilidad

Estado de investigación 71%
  • Autoría confirmada
  • Año de publicación confirmado
  • Editorial identificada por ID
  • Portada localizada
  • Nivel de censura confirmado
  • Bibliografía documentada
  • Sin dudas pendientes
Pendiente de documentación
  • Número de entregas sin cerrar: dieciséis según Porcel, quince catalogadas por La Tercera Fundación (colección 6797). No se ha podido cotejar si falta una entrega en la ficha o si Porcel redondea.
  • No existe ficha de colección propia en Tebeosfera para este título: la catalogación disponible es la de La Tercera Fundación, y el análisis crítico procede de menciones dentro de fuentes centradas en Los Vampiros del Aire.
  • La atribución de autoría se sostiene en criterio estilístico y en la investigación de Porcel: los folletines de Marco se publicaban sin firma.
  • Grafía del villano: 'Lord Pety' en Porcel y Cualia, 'Lord Petty' en Tebeosfera. Sin fuente primaria cotejada que dirima.
  • El nombre del archienemigo juvenil, 'Toby', procede exclusivamente de la comparación de Porcel con el Spider de Fleetway; no aparece desarrollado en ninguna otra fuente localizada. Las fichas catalográficas nombran a los hermanos Carlos y Marcos Bon como héroes de la saga matriz, sin aclarar si continúan en la secuela.
  • Buena parte de lo que se sabe de la trama procede del análisis de la adaptación a historieta ('El Vampiro Invisible') y de la saga matriz, no del cotejo directo de los fascículos, hoy casi inaccesibles.
  • No existe reedición comercial moderna del folletín. Las portadas circulan digitalizadas en blogs de coleccionismo (Viñetas, de Joan Navarro; El Desván del Abuelito, de Pedro Porcel); los originales físicos aparecen de forma esporádica en todocoleccion.net.

El argumento

Sinopsis

El Último Vampiro es la secuela folletinesca de Los Vampiros del Aire. Su villano, Lord Pety —también grafiado Lord Petty—, jefe de la banda de criminales voladores de la serie matriz, escapa de la cárcel y reemprende su guerra contra las fuerzas del bien con un arsenal considerablemente ampliado. Porcel lo resume sin economía: «¡Hay que ver cómo se las gasta Lord Pety, el fantástico criminal! Ha creado para sí un traje-armadura que le permite volar guarecido de pinchos […]; le sirven varios autómatas voladores hechos a su imagen y semejanza; es capaz a voluntad de hacerse invisible, de electrocutar a distancia, de conjurar extrañas sombras con cuernos».

Frente a él, un grupo de héroes juveniles. Porcel menciona a un archienemigo llamado Toby; las fichas catalográficas de la saga matriz nombran a los hermanos Carlos y Marcos Bon, muchachos vinculados a la policía londinense, sin aclarar si continúan en la secuela. Los títulos de las entregas conservados —El armario de los cadáveres, El subterráneo del terror, El castillo maldito, Las cuatro paredes mágicas— dan la medida del registro: decorado gótico de folletín al servicio de una trama de persecución criminal.

El personaje: un supervillano antes del género

Lord Pety pertenece a la estirpe europea del fantástico criminal, no a la del justiciero enmascarado. Su genealogía es folletinesca y cinematográfica: Fantômas (Allain y Souvestre, 1911), que marca el tránsito del villano gótico decimonónico al criminal moderno; los seriales de Louis FeuilladeFantômas (1913), Les Vampires (1915), del que Canellas toma directamente la iconografía de la banda voladora, y Judex (1916), concebido como «un Fantômas honrado»—; y el Dr. Mabuse de Fritz Lang (1922), arquetipo del genio criminal megalómano. Con todos ellos comparte guarida-castillo, disfraz, inventos fabulosos y ambigüedad moral.

La comparación más precisa es la que formula el propio Porcel, y apunta hacia adelante, no hacia atrás: «Parece un antecedente del futuro Spider de la Fleetway británica, pues como aquel, éste es genio gótico del crimen, vive en un castillo, es fecundo inventor y tiene un archienemigo, el joven Toby, que si pudiera le aplastaría el cráneo a pedradas». El Spider de Fleetway (Ted Cowan, Reg Bunn y Jerry Siegel; revista Lion, 1965-1969) llegaría treinta años más tarde. Conviene subrayar qué significa esa comparación y qué no: es una constatación de parentesco morfológico —dos criminales-inventores góticos con la misma silueta narrativa—, no una tesis de influencia. No hay ninguna evidencia de que Fleetway conociera el folletín de Marco.

La misma cautela vale para Batman. Manuel Barrero conecta a los «vampiros» voladores con el proceso general de bestialización del criminal que en los pulps norteamericanos de los años treinta desembocaría en el murciélago de Bob Kane. Es una observación sobre un fenómeno de época compartido, no sobre una influencia demostrada del personaje español en la creación de Batman.

Contexto histórico

El folletín se publica en Editorial Marco, la casa barcelonesa fundada en 1924 por Tomás Marco Debón y especializada en cultura popular a diez céntimos: folletines, tebeos de humor y aventuras, cuentos, cromos, dirigidos a un público «deseoso de escapismo pero de escaso poder adquisitivo». Canellas Casals se incorpora hacia 1931 y se convierte en su director literario y guionista casi exclusivo, firmando —siempre sin firma— entre 1932 y 1936 una serie de folletines fantásticos que constituyen el núcleo del género en el tebeo español prebélico: El Corsario X, Un viaje al planeta Marte, El Titán de los Mares, Mack-Wan el Invencible, Khun Zivan el Terrible, Los Vampiros del Aire, este El Último Vampiro y, cerrando el ciclo, El Círculo Rojo (1936), truncado por la guerra. Su concepción de lo fantástico es acumulativa —un desfile de prodigios— y sistemáticamente indiferente a la coherencia interna, rasgo que esta secuela lleva al extremo.

Las cubiertas son de Marc Farell i Jorba (Sabadell, 1902-1982), ingresado en Marco en 1925 y colaborador de la casa durante más de veinte años; su trazo de tintes góticos define la iconografía visual de toda la saga. Firmaba a veces como «Kif». Tras la guerra abandonó el tebeo por la ilustración de libros y la pintura, y cayó en el olvido hasta que Dionisio Platel le dedicó en 2024 el primer estudio biográfico extenso, en el monográfico de Tebeosfera por el centenario de Marco.

La obra se adapta a cómic en las páginas centrales de Don Tito bajo el título El Vampiro Invisible, en los últimos números de la cabecera; la adaptación concluye en 1934 cuando Marco cierra la revista. Esa fecha es el argumento decisivo para descartar la datación de 1935 que circula en algunas fuentes: una adaptación no puede preceder a su original.

Estado documental

Es una de las obras peor conservadas del catálogo fantástico de Marco. No existe ficha de colección propia en Tebeosfera; la catalogación disponible es la de La Tercera Fundación, que registra quince entregas frente a las dieciséis que cuenta Porcel, y les asigna una fecha «(1930)» que la propia ficha marca como aproximada y que conviene leer como marcador catalográfico. No hay reedición comercial moderna del folletín —a diferencia de la saga matriz, reeditada en cuaderno en 1940, 1949 y en facsímil parcial por Comic-MAM en 1990—, y los ejemplares originales son rarísimos.

El rescate crítico de la obra se debe casi enteramente a Pedro Porcel, en Superhombres ibéricos (Edicions de Ponent, 2014), y a los trabajos de Tebeosfera: el artículo de Barrero «Los vampiros del aire. El miedo a la tecnología» (2009) y el monográfico nº 25 de 2024 sobre Editorial Marco. Esta concentración de fuentes en un solo especialista es el principal límite de todo lo que hoy puede afirmarse sobre el título.

Formatos y colecciones

Folletín

Colección: El Último Vampiro
Año: 1933 — Datación aproximada, heredada de la misma incertidumbre que afecta a Los Vampiros del Aire: circa 1933-34 según Barrero (Tebeosfera, 2009), única compatible con el cierre de la adaptación en Don Tito en 1934. Porcel sitúa la obra en 'la primera mitad de los años treinta'; La Tercera Fundación cataloga las entregas como '(1930)' advirtiendo expresamente que la fecha es aproximada, y ese 1930 debe tratarse como marcador catalográfico, no como dato. El propio Porcel advierte que 'en esto del folletín es muy difícil fijar fechas exactas'.
Números:
  • 1 — El hombre invisible
  • 2 — Un dedo en la sombra
  • 3 — La cámara núm. 1
  • 4 — El cuadro terrible
  • 5 — El armario de los cadáveres
  • 6 — El anillo verde
  • 7 — Las cuatro paredes mágicas
  • 8 — El duelo supremo
  • 9 — El clan secreto
  • 10 — El diablo negro
  • 11 — El subterráneo del terror
  • 12 — El naufragio trágico
  • 13 — El túnel número 4
  • 14 — El castillo maldito
  • 15 — La culebra del chino
Discrepancia en el total: Porcel habla de dieciséis fascículos; La Tercera Fundación cataloga quince entregas numeradas (colección 6797). El orden aquí reproducido es el de esa ficha catalográfica. Formato revista de 13×18 cm, 16 páginas, cubierta ilustrada por Marc Farell i Jorba. Secuela folletinesca directa de Los Vampiros del Aire (44 fascículos semanales).
Páginas: 16

Cómic (adaptación)

Colección: Don Tito
Año: 1934 — Publicada en los últimos números de Don Tito bajo el título 'El Vampiro Invisible'; concluye en 1934 al cerrar Marco la cabecera. No se sabe si la adaptación termina porque el folletín ya había concluido o por el cierre de la revista.

Bibliografía

Porcel Torrens, Pedro (2014). Superhombres ibéricos. Castalla (Alicante): Edicions de Ponent. 312 pp. ISBN 978-84-15944-25-6.

Porcel Torrens, Pedro (2010). Tragados por el abismo. La historieta de aventuras en España. Castalla (Alicante): Edicions de Ponent. ISBN 978-84-96730-53-3.

Barrero, Manuel (2009). «Los vampiros del aire. El miedo a la tecnología». Revista Tebeosfera.

Tebeosfera nº 25, 3ª época (31-III-2024), monográfico dedicado a Editorial Marco en su centenario, con textos de Pedro Porcel, Manuel Barrero, Dionisio Platel, Paco Baena y Agustín Riera.

Platel, Dionisio (2024). «Marc Farell, un auténtico titán del dibujo». Tebeosfera nº 25, 3ª época.