A
Aventuras de Papel
Archivo de narrativa española
Guía del archivo · Artículo central

Historia del
cómic de
aventuras

Un mapa de dónde empezar: editoriales, autores, géneros y censura, con enlaces a cada ficha del archivo. Cada afirmación de este artículo remite a una ficha propia con su fuente.

Antes de la guerra: imprentas de cromos y folletines

El mercado que acabaría produciendo el cuaderno de aventuras español no nace como tal: nace como negocio de cromos, chistes y folletines baratos. Joan Bruguera Teixidó funda en 1910 la imprenta El Gato Negro en Barcelona; Tomás Marco Debón funda en 1924 la modesta Editorial Marco, dedicada al folletín y al álbum de cromos a 10 céntimos; Juan Bautista Puerto Belda funda en 1932 en Valencia lo que sería Editorial Valenciana, entonces centrada en folletines sentimentales y teatro valenciano; y Pablo del Molino Mateus funda en 1933 Editorial Molino, especializada en novela popular traducida. Ninguna de las cuatro se dedica todavía al tebeo de aventuras tal como lo conocemos — eso llega después, y por caminos distintos en cada casa.

La posguerra: papel racionado, censura y un mercado nuevo

La Guerra Civil interrumpe casi toda la producción editorial. Lo que sale de ella es un mercado distinto: papel racionado por criterios políticos, censura previa obligatoria del Patronato de Protección de Menores, y un formato —el cuaderno semanal de pocas páginas— que se impone por necesidad más que por diseño. El artículo La lucha por el papel en tiempos de escasez cuenta ese contexto en detalle; el índice de censura reúne, obra por obra, qué se sabe de las intervenciones documentadas sobre cada título del archivo.

El boom del cuaderno de aventuras (años cuarenta)

En 1943, Ediciones Clíper lanza la colección "Novelas del Oeste", donde en 1944 aparece la primera novela de José Mallorquí sobre El Coyote — un personaje que Editorial Molino había rechazado continuar el año anterior. En 1947 Clíper convierte El Coyote en revista de tebeo, con dibujo de Francisco Batet.

Ese mismo año 1944, Editorial Valenciana publica el nº 1 de El Guerrero del Antifaz, de Manuel Gago, seguido en 1945 por El Pequeño Luchador. Gago se convierte en la figura central de lo que se conocería como la "escuela Valenciana" — un catálogo dedicado casi en exclusiva al cuaderno de aventuras, con series como Purk, el hombre de piedra (1950) y El Espadachín Enmascarado (1952). En 1951 el propio Gago funda su propia editorial, Maga, para competir con la casa que lo había lanzado.

En Barcelona, Bruguera relanza Pulgarcito hacia 1946 bajo la dirección de facto de Rafael González, que reúne al equipo de dibujantes y guionistas jóvenes de la "escuela Bruguera" — sobre todo humor costumbrista (Zipi y Zape, la familia Cebolleta), pero también series realistas propias como El Inspector Dan y Doctor Niebla, ambas escritas por el propio González.

Compárese este período casa por casa en Bruguera frente a Valenciana.

La importación extranjera: el caso Diego Valor

No todo el catálogo de la época es de cosecha propia. Editorial Cid, vinculada a Publicidad Cid y a la Cadena SER, adquiere en 1953 los derechos del serial radiofónico británico "Dan Dare" y lo adapta, "nacionalizado" a militar español, como Diego Valor: primero radio, después cómic desde 1954. Es uno de los pocos casos del archivo con genealogía extranjera documentada con precisión.

Los géneros del quiosco

Western, fantástico criminal, policíaco, ciencia ficción, bélico — la taxonomía de géneros del archivo se puede explorar completa en Géneros, y por tipo de publicación (novela, cómic, folletín, serial radiofónico) en Formatos. Ambos índices cruzan el mismo catálogo desde ángulos distintos.

El declive (años sesenta a ochenta)

El modelo del cuaderno de aventuras entra en crisis a mediados de los sesenta, por los cambios sociales, la irrupción de la televisión y un repunte de la censura. Clíper se fusiona en 1959 con la editorial de Josep Janés y da lugar a Plaza & Janés. Maga vira hacia otros productos —sobre todo álbumes de cromos— a partir de 1966. Bruguera, que había llegado a facturar 10.000 millones de pesetas en 1981, presenta suspensión de pagos en 1982 y es adquirida por el Grupo Zeta en 1986. Valenciana cambia de nombre dos veces (Ediprint, 1974; Edival, 1975) y cesa actividad en 1984.

Cómo seguir explorando

Este artículo enlaza solo una parte del archivo. Para profundizar: el listado completo de editoriales, de autores y de cabeceras; el catálogo entero en la hemeroteca; y, si te interesa cómo se verifica cada dato de este artículo, la página Cómo investigamos.